La lectura en la era Trump

La lectura en la era de Trump: la literatura en una sociedad posverdad

La lectura como resistencia

La filosofía posmoderna nos ha enseñado a cuestionar la verdad y a llevar a todos aquellos que suelen decir verdades a entender las últimas consecuencias de sus convicciones. Hemos aprendido a analizar la naturaleza objetiva o subjetiva de la verdad. Hemos comenzado a investigar la dinámica de poder detrás de las verdades. Y sin embargo, en medio de todo este cuestionamiento, una verdad permanece: la verdad aún importa.

Algunos acontecimientos políticos recientes nos han hecho entender que ahora vivimos en un mundo de «hechos alternativos», una sociedad posverdad. La mayoría de las personas ven las noticias a través de las redes sociales. Esto quiere decir que los sitios como Facebook y Twitter eligen cuáles noticias son relevantes y cuáles no. Ahora vivimos en un mundo en que ya no escuchamos a voces opositoras, ni el otro lado de la historia.

Hoy la verdad sigue importando, es por eso que los políticos crean y sostienen narrativas alternativas. Las falsas realidades y paradigmas que esclavizan a millones de ciudadanos mal informados no necesitan ser verdaderas sino relevantes. El sociólogo polaco Zygmunt Bauman en su libro, Extraños llamando a la puerta señala que los políticos prefieren una narrativa basada en el temor por encima de los hechos porque les permite consolidar el poder político a través de mayor participación ciudadana.

¿Realmente importa la verdad? ¿Deberíamos aceptar «hechos alternativos» o falsas narrativas si son más deseables que la verdad? ¿Elegiremos sólo debatir la realidad con la cámara de eco de las redes sociales o estaremos dispuestos a salir de nuestras zonas de confort en una búsqueda valiente por la verdad?

¿Cuál es la función de la literatura en una sociedad posverdad?

La literatura tiene la capacidad para decir la verdad de una manera que no pueden la filosofía ni la ciencia. No hay mejor forma para comunicar la experiencia humana que la poesía y la prosa narrativa. Mientras un autor podría describir el sufrimiento de otro con muchísimo detalle, un lector puede mejor comprender su sufrimiento entrando en su dolor y sufrimiento a través de la prosa.

La lectura es más que dar una gira por el mundo – el conocer nuevos lugares y culturas desde la seguridad de tu propia casa – es también caminar en los zapatos de otro. La literatura nos convida a la solidaridad con personas que son diferentes a nosotros mismos.

La literatura en una sociedad posverdad nos recuerda que el sufrimiento humano ajeno es real, que las personas no pueden ser reducidas a una estadística y que la vida es una búsqueda interminable de sentido y propósito. Los seres humanos no son meramente homo sapiens, seres racionales, sino que nuestra humanidad también encuentra expresión en lo que más amamos y deseamos.

refugiados
Una familia siria de Aleppo toma refugio em Estambul, 8 de marzo 2014. Foto: Bulet Kilic/Getty Images. Fuente: International Business Times.

La literatura nos recuerda que existen narrativas más grandes que el nacionalismo excluyente, el machismo, la avaricia y la deshumanización a causa del capitalismo globalizado. También existen el amor, la esperanza y la redención que aguardan una humanidad quebrantada.

Para hacerle frente al odio, la desconfianza irracional y la intolerancia de la oligarquía reinante, el Café Literario dedicará su reunión en inglés en febrero a la lectura de la literatura de la resistencia.

Exploraremos la poesía de los oprimidos y marginados en los Estados Unidos. En posteriores reuniones, leeremos autores de otros países también. La literatura puede ser revolucionaria. No siempre tiene que ser una respuesta individualista, pasiva y utópica a la agresión.

Leemos porque creemos que otro tipo de mundo es posible.

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